«Hay tantas cosas que aprender sobre las abejas melíferas».
Tras 25 años y un currículum casi tan extenso como su brazo, Jay (o@TheBeeManJay en Clapper) sabe prácticamente todo lo que hay que saber sobre las abejas. Ha trabajado como apicultor, inspector de abejas melíferas, mentor, formador y profesor; se puede decir sin temor a equivocarse que es un experto. Así que, cuando dice que las abejas son fascinantes, no queda más remedio que creerle.
Pero esta pasión por las abejas no fue algo que buscara a propósito. Es cierto que a Jay siempre le ha gustado aprender, pero las abejas son una nueva faceta de ese interés. Cuando uno ha trabajado como programador informático, ha dominado más de veinte disciplinas de artes marciales y ha sido incluido en el Salón de la Fama de las Artes Marciales de EE. UU., es inevitable buscar algo nuevo en lo que convertirse en experto.
Nos sentamos con Jay para hablar sobre su interés por las abejas y sobre cómo la gente común podría aprender más al respecto. La conversación tomó otro rumbo y Jay acabó contándonos sus experiencias vitales, su sed de conocimiento y cómo las abejas contribuyeron a ello y, con el tiempo, se convirtieron en la base de su personalidad como Clapper.
«Todos estamos aquí, en la Tierra, y todos deberíamos ayudarnos unos a otros para progresar y ser mejores personas».
Esa primera chispa…
Jay cuenta que esta pasión por el aprendizaje le vino de su padre y su abuelo. Ambos eran tan inteligentes y parecían saber tanto del mundo que el joven Jay no podía evitar admirarlos. A medida que fue creciendo, supo que quería saber tanto como ellos. O, al menos, intentar saber tanto.
Así comenzó un viaje que Jay sigue recorriendo hasta el día de hoy, un viaje por el que nos ha guiado mientras nos transmitía sabiduría y reflexiones sobre la vida y sobre cómo uno puede ampliar su comprensión. Aunque su maestría reside en las artes marciales y la apicultura, también es conferenciante educativo y motivacional, instructor de armas tácticas, instructor de supervivencia y granjero, por nombrar solo algunas de sus áreas de interés. Eso sin contar todos los trabajos ocasionales que ha tenido a lo largo de su vida (¿instructor de entrenamiento físico, sepulturero y programador informático? ¡Menudo currículum!), cada uno de los cuales le ha enseñado algo.
Estas son (algunas) de las lecciones que Jay ha aprendido a lo largo de los años.
1. Todo el mundo es experto en algo
Incluso la persona más tonta de la sala es experta en algo concreto. Todas las personas con las que puedas llegar a entrar en contacto saben mucho, pero a veces solo hay que descubrirlo. Jay nos contó una historia sobre un hombre con el que trabajaba que era un poco hosco, un poco antipático y muy callado. Entonces, un día, mientras hablaban de discos de vinilo, este compañero de trabajo les contó todo sobre los fonógrafos y los cilindros que se utilizaban al principio para reproducir el sonido grabado. Habían dado con su especialidad, donde tenía un montón de conocimientos e historias que compartir con ellos.
Jay también nos recordó que el hecho de saber mucho no significa que lo sepas todo.
«Puede que ahora mismo seas la persona más inteligente de la sala, pero si estamos hablando de programación informática y te llevo tres salas más allá, a la de metalurgia, no vas a saber nada».
Del mismo modo, el hecho de que tú sepas mucho no significa que los demás no tengan conocimientos, ni que no tengan nada que enseñarte. Como dijo Jay: «Se puede aprender algo de cualquiera». Sin embargo, hay un truco...
2. Sé humilde.
Tienes que sentirte cómodo sabiendo que no lo sabes todo. De lo contrario, no estarás escuchando realmente a quienes te rodean. «Si no eres humilde, si no respetas a los demás y si crees que eres más listo que ellos, entonces no tienes nada que aprender. Si sabes que ellos poseen conocimientos que tú puedes descubrir, entonces querrás escucharlos y comprender su punto de vista».
Y esto no se limita solo a los ámbitos en los que tienes menos conocimientos. Debes mostrarte humilde incluso en aquellos campos en los que eres un experto. «Tienes dos oídos y una boca, así que escucha más de lo que hablas». Porque no solo puedes aprender de todo el mundo, sino que es inevitable que haya lagunas en tu propio aprendizaje. Esto nos lleva al siguiente consejo de Jay…
3. Busca gente con quien aprender.
El aprendizaje, tal y como muchos lo vivimos en el colegio, puede parecer algo muy aislado, pero Jay ha descubierto que entablar relaciones es un elemento clave del aprendizaje. Busca clubes u organizaciones locales a los que puedas unirte, o habla con tus amigos y averigua si alguno de ellos está interesado en este mismo tema. ¡Te sorprendería saber con qué frecuencia tú y tus amigos desarrolláis intereses similares! Pero hay una forma de encontrar gente con quien aprender que la mayoría de nosotros estamos utilizando sin darnos cuenta. Y tiene que ver con algo que nos encanta aquí en Clapper.
4. Si no encuentras tu comunidad, ¡crea la tuya propia!
Si estás en Facebook, probablemente formes parte de al menos un grupo. Pero nos sorprendió bastante descubrir que no hace falta ser un experto para unirse a un grupo de Facebook. Si quieres aprender sobre jardinería o producción cinematográfica, fabricación de velas o herrería, hay montones de grupos a los que puedes unirte. Algunos son para profesionales acreditados, pero seguro que hay algunos para gente que quiere aprender más o que acaba de empezar.
¿Y lo mejor de todo? Si no encuentras un grupo que se ajuste a tus intereses, puedes crear uno.
«Puede que encuentres a alguien que comparta ese mismo interés, y quizá esa persona tenga la llave que a ti te falta para abrir esa puerta. Porque quizá tú conozcas este tema y ellos conozcan ese otro aspecto, y en algún punto intermedio os encontraréis, os daréis respuestas mutuamente y os ayudaréis a crecer».
Crea una página, invita a uno o dos amigos que sepas que podrían estar interesados y empezad a aprender juntos. Comparte algunos artículos que te hayan parecido interesantes, haz alguna pregunta y disfruta debatiendo sobre tu nueva afición con otras personas. ¡Y esto no se limita solo a Facebook! Jay comparte consejos y trucos sobre apicultura en Clapper, y encontrarás expertos por toda la aplicación compartiendo sus conocimientos con nuestra comunidad. No hay límite en cuanto a los lugares donde puedes compartir tu experiencia; encontrarás gente interesada en cualquier parte.
5. Enseñar es la mejor forma de aprender.
No nos sorprendió que Jay compartiera este consejo, pero sigue siendo cierto. Una de las mejores formas de aprender más sobre algo es enseñándoselo a otras personas.
«Siempre hay algún alumno que hace una pregunta y o bien tienes que explicársela de diferentes maneras porque puede que no la entienda a la primera, o bien plantea una cuestión en la que tú no habías pensado y ahora tienes que profundizar en ella para saber la respuesta la próxima vez que un alumno te haga esa pregunta».
Y estas personas acuden a ti con sus propias experiencias, puntos de vista y conocimientos. A menudo son capaces de aportar una nueva perspectiva, y su propio interés por otros temas puede arrojar algo de luz sobre vuestra pasión compartida. Como un florista y un apicultor: ¡vaya combinación perfecta!
Por encima de todo, no tengas miedo de hacer preguntas y de atreverte a dar el paso. No siempre es fácil, pero una parte esencial del aprendizaje consiste en fracasar y volver a intentarlo. Ningún autor escribe un primer borrador perfecto, y ningún niño aprende a montar en bicicleta al primer intento.
Y ahora… ¡Hablemos de las abejas!🐝
Porque, seamos sinceros, ¿a quién no le encantan estas pequeñas criaturas? ¿Y quién tiene a un apicultor a mano? Siguiendo el espíritu del artículo, queríamos aprender sobre las abejas y qué podemos hacer todos para ayudar a estas dulces criaturas. (Advertencia: vienen más juegos de palabras con «abeja»… y sí, todos son horribles.)
Esto es lo que @TheBeeManJay tenía que decir sobre nuestras queridas abejas:
P1: ¿Por qué las abejas? ¿Cuál fue el primer paso que diste para aprender más sobre ellas?
R1: Mi amigo vino al trabajo y anunció que íbamos a ser apicultores. Básicamente le dije: «¡Ni hablar!». Pero me estuvo dando la lata (sin doble sentido) todo el día con eso. Sabía que me encantaba aprender cosas nuevas, así que me convenció para que leyera sobre el tema. Al día siguiente ya estaba construyendo dos colmenas en mi taller. Las abejas llegaron la semana siguiente y las llevé a casa conmigo. Fueron 80 minutos de viaje con ellas en el asiento delantero. Siempre hay algo nuevo que aprender sobre las abejas, así que las he disfrutado mucho.
P2: ¿Hay algún dato sobre las abejas que te guste especialmente? Si es así, ¿cuál es?
R2: El software de reconocimiento facial se inspiró en las abejas melíferas. A principios de la década de 1990, cuando trabajaba como programador informático (antes de interesarme por las abejas), intentábamos dar con la programación adecuada para desarrollar el software de reconocimiento facial. Uno de los chicos era apicultor; nos contó que las abejas melíferas pueden ver el ancho de tu cara, la profundidad de tus ojos y lo que sobresale tu nariz, y que realmente reconocen quién es su apicultor. Las abejas melíferas pueden distinguir diferentes formas y podemos aprovechar eso para entrenarlas.
P3: ¿Qué pueden hacer las personas de a pie para ayudar a las abejas?
R3: Cualquiera puede ayudar a las abejas melíferas utilizando menos pesticidas en su jardín o en las flores que rodean su casa. Si tienen que fumigar, que lo hagan justo antes del atardecer. De ese modo, los pesticidas se habrán secado en las plantas a la mañana siguiente.
Planta árboles y flores que las abejas melíferas realmente necesiten durante la época de escasez en tu zona. La época de escasez es una estación seca en la que las plantas no reciben lluvia suficiente para producir néctar y polen. Planta estas especies (¡y coloca las plantas de sombra con flores debajo de los árboles!) para maximizar la polinización y la producción de néctar para las abejas.
Nunca des de comer a las abejas miel comprada en tiendas. La miel puede contener esporas de la loque americana, que son inofensivas para los seres humanos, pero muy mortíferas y contagiosas para las abejas melíferas.
P4: Si alguien quiere saber más, ¿por dónde le recomiendas que empiece?
R4: ¡Siguiendo mis pasos! Pueden apuntarse a un club de apicultores local, ver mi canal de YouTube o los de otros, y leer libros. El primer año de apicultura tiene una curva de aprendizaje muy pronunciada. Lo importante es no agobiarse y hacer preguntas. A los apicultores les encanta ayudar a los «novatos» (jeje). Sí, no hay chistes buenos sobre abejas. ¡Te lo prometo!

Al final, lo único que quiere Jay es ayudar a la gente a ser mejores.
«Si puedo ayudarte a ser mejor persona hoy o incluso dentro de diez años… siempre que pueda ayudarte a plantar una semilla en tu mente que se convierta en un roble del conocimiento, eso me encanta».
Así que, sea cual sea tu pasión, sea lo que sea lo que quieras compartir, no tengas miedo de hacerlo. Enciende la cámara y publica. Nunca es demasiado tarde para aprender ni para compartir. Y si decides aprender más sobre las abejas (y cuidar de ellas), ¡no te olvides de etiquetar a Jay! Puedes seguirle en @TheBeeManJay en Clapper.

