Independientemente de cómo utilices las redes sociales, todos sabemos que pueden ser perjudiciales para la salud. Somos una plataforma de redes sociales y ni siquiera nosotros nos cortamos a la hora de admitirlo. Por eso, este artículo no trata necesariamente de la relación entre la salud mental y las redes sociales, sino más bien de las formas en que estas pueden afectar negativamente a tu salud mental.
Porque una cosa es decir que las redes sociales pueden ser tóxicas, y otra muy distinta es comprender cómo pueden afectarte. Oímos hablar de la autoestima y del acoso y de cómo pueden afectar a los adolescentes, pero la cosa no acaba ahí. Las redes sociales pueden ser perjudiciales independientemente de la edad que tengas, y pueden hacerte daño de muchas formas diferentes. En este artículo, repasaremos algunas de las formas en que las redes sociales pueden afectarte negativamente y cómo puedes salir de esa situación.
Comparación 🪞
Una de las cosas más bonitas de las redes sociales es que te ayudan a conectar con gente de todo el mundo. Además, últimamente puedes personalizar tu experiencia en función de tus intereses y tu comunidad. Aunque este tipo de conexión ha resultado enriquecedora y ha supuesto un gran apoyo para muchos usuarios, también puede resultar igual de desalentadora.
No importa qué tipo de contenido crees y consumas, siempre hay alguien que lo hace mejor o alguien que tiene una vida más perfecta. Ves a creadores con casas impecables, comidas equilibradas y aficiones para las que tienen tiempo, y te sientes desanimado porque lo único que puedes hacer después de un largo día de trabajo es dejarte caer en el sofá. O estás trabajando duro en un proyecto que te apasiona y te encuentras con alguien que parece tener mucho más éxito que tú en ello. Sí, estos vídeos pueden ser una gran motivación, pero para la mayoría de la gente solo son motivo de diálogo interno negativo.
No tienes por qué eliminar este tipo de contenido de tu feed. Basta con cambiar la perspectiva con la que lo ves. Recuerda que las redes sociales suelen ser una instantánea, cuidadosamente seleccionada por el autor para proyectar una imagen concreta. El hecho de que ese rincón de su salón parezca limpio no significa que toda la casa lo esté. Todos queremos mostrar nuestra mejor cara, y las redes sociales no son una excepción. El hecho de que alguien esté más avanzado que tú en un proyecto personal o en su trayectoria profesional no significa que tú no puedas llegar allí. La mayoría de las veces, llevan mucho tiempo trabajando en lo mismo. Están en mitad de su camino, mientras que tú quizá solo estés al principio del tuyo. Y no puedes comparar la mitad de tu camino con el final del de otra persona. Recuérdate a ti mismo que ellos van por delante y que algún día tendrás tanto éxito (¡o incluso más!) como ellos.
Negatividad 👎
Tanto si lo ves en tu página de recomendaciones como consumidor como si te ves envuelto en ello como creador, la negatividad campa a sus anchas en las redes sociales. A diferencia de lo que ocurre con las comparaciones, esto no se puede maquillar de ninguna manera: la gente es cruel por el simple hecho de serlo y le encanta buscarle tres pies al gato a todo lo que se le pone por delante. Si te expones demasiado a esto, en el mejor de los casos te sentirás un poco mal, y en el peor, te sentirás fatal contigo mismo.
Como consumidor 📱
Si te sientes atrapado en la negatividad como consumidor, plantéate tomarte un descanso. Ya sea que te hayas sumergido en historias de crímenes reales o en noticias deprimentes de actualidad, haz un esfuerzo por alejarte de ese tipo de contenido. Da un paseo, dedica un rato al arte, queda con un amigo para tomar un café: deja a un lado las redes sociales y haz algo que te guste.
Aunque desconectar puede ser la mejor forma de sacudirse la negatividad, a algunos de nosotros nos pasa que nos obsesionamos aún más cuando nos quedamos solos con nuestros pensamientos. Si ese es tu caso, busca contenidos que te hagan sentir feliz. Puede que eso signifique pasar horas viendo vídeos de gatos o cosplays de tu personaje de ficción favorito. ¡No te juzgamos! Y cuanto más veas, más te sugerirá el algoritmo.
Como creador 📸
Si, como creador, te enfrentas a mucha negatividad, hay algunas cosas que puedes hacer. Un poco de introspección (¡solo un poco!) no viene mal. Tómate un momento para echar un vistazo a lo que dice la gente: ¿es todo parecido? Y, si es así, ¿es algo que puedas solucionar o controlar? Si todo el mundo dice lo mismo y se puede solucionar, plantéate seguir sus consejos.
Y si hay gente que te acosa o te trollea, bloquéalos. No seas amable y no sientas que tienes que corregirlos o seguir interactuando con ellos. Si alguien se comporta de forma desagradable solo por diversión, lo mejor que puedes hacer es deshacerte de ellos.
Navegación apocalíptica 😓
Las redes sociales pueden ser un entretenimiento ligero y ayudar a la gente a desconectar de temas pesados. Pero a veces esa búsqueda de serotonina se convierte en un «doom scrolling», en el que no paras de desplazarte hacia abajo, sumiéndote en un pozo de desesperación. Quizás estés huyendo de algo en tu propia vida o buscando novedades sobre una noticia aterradora. Al final, ni siquiera estás consumiendo contenido: solo te dedicas a desplazarte hacia abajo para encontrar más cosas.
Aunque la mayor parte de lo que ves en tu página de recomendaciones no sea negativo, esto puede resultar realmente agotador. Y puede dar la sensación de que, si te ausentas aunque sea un segundo, te perderás algo importante. Mucha gente descubrió el «doom scrolling» en 2022, cuando empezó la guerra en Ucrania, en una época en la que parecía que alejarse cinco minutos de cualquier tipo de noticia significaría perderse el inicio de la Tercera Guerra Mundial, literalmente. Aunque nuestros FYP quizá no estuvieran llenos de imágenes del frente, era en lo único en lo que podíamos pensar.
Si te das cuenta de que estás «scrolleando sin fin» (no te sientas mal si no lo notas, es muy difícil darse cuenta), guarda el móvil. En serio, apágalo, déjalo a un lado e intenta hacer algo productivo. Despeja tu mente de lo que sea que te estuviera sumiendo en una espiral. Si es algo que puedes arreglar, ve a arreglarlo. Lee un libro, ve un programa de televisión, saca a pasear a tu perro: te sentirás mejor y no te perderás nada.
Obsesión 💫
Al igual que el «doom scrolling», las redes sociales pueden absorberte y hacer que te resulte difícil pensar en otra cosa. Es fácil obsesionarse y perder horas en una sola plataforma. Esto puede conducir a todo lo que hemos mencionado anteriormente y más. Es posible que te sientas ansioso si no estás en las redes sociales (¿y si te estás perdiendo algo?) o que pierdas interés en las cosas que te rodean. Esto incluye aficiones y relaciones: precisamente las cosas para las que se crearon las redes sociales.
Si te das cuenta de que no paras de pensar en las redes sociales o de que pasas cada segundo del día en ellas, tómate un descanso. Quizá tengas que ponerte unos límites de tiempo o desconectarte durante unos días. Pero la mejor manera de superar la obsesión por las redes sociales es desconectar. Una vez que vuelvas a conectar con las otras cosas que te gustan, te resultará mucho más fácil mantenerte alejado de las redes sociales. Para saber más sobre cómo desconectar de las redes sociales, ¡echa un vistazo a nuestro blog!
Capacidad de atención ⏱️
Técnicamente, esto no forma parte de la salud mental, pero sigue siendo una consecuencia negativa de las redes sociales. Tenemos contenido nuevo y emocionante al alcance de la mano, y si no nos gusta, podemos seguir desplazándonos hacia abajo. Además, este contenido está diseñado para ser rápido y fácil de consumir. Puede reducir tu capacidad para concentrarte en cualquier cosa ajena a las redes sociales y, de hecho, afectar a tu capacidad de atención a largo plazo. Si te cuesta concentrarte durante periodos de tiempo prolongados, intenta dedicarte a algo que requiera más atención. Empieza una nueva serie de televisión o una película y esconde el móvil; juega a un juego de mesa con unos amigos; vuelve a sumergirte en un pasatiempo que te encantara.
Esto es algo que recomendamos incluso aunque no lo veas como un problema. Las redes sociales han afectado a la capacidad de atención de todos nosotros, algo que se refleja claramente en nuestros hábitos a la hora de desplazarnos por la pantalla. ¿Cuánto tardas en decidir si vale la pena ver un vídeo? Algunos usuarios ni siquiera le dedican un segundo completo a los vídeos. Y todos los consejos publicitarios recomiendan a los creadores que intenten captar la atención del público en menos de 3 segundos. Todos hemos desarrollado una capacidad de atención más corta, así que nunca está de más intentar volver a ejercitar ese músculo.
Lo bueno 🧡
Aunque hablemos de los aspectos negativos de las redes sociales, no se puede negar que también tienen sus ventajas. Las redes sociales han proporcionado a muchísima gente un sentido de comunidad. Muchos creadores han encontrado personas de todo el mundo con las que conectar. Es fácil conocer a gente con intereses similares y entablar amistades para toda la vida, y aún más fácil explorar nuevos intereses.
Por no hablar de las oportunidades que han surgido gracias a las redes sociales. Los creativos pueden monetizar sus contenidos y ganarse la vida haciendo lo que les apasiona. Eso no era posible hace tan solo diez años. Pero la expansión de las redes sociales ha dado lugar a nuevas profesiones y nuevas aficiones para personas de todo el mundo. No se puede pasar por alto algo tan positivo.
